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¡Buh! ¡Feliz día de Halloween!
31/10/2000 19:57 Comentarios“Mas claro échale agua”, dice un refrán popular. Halloween ya está entre nosotros. Y las voces se hacen escuchar: “Imperialismo cultural” dicen unos, “manifestación contracultural” dicen otros, y otros más vivos dicen “las ventas suben hasta las nubes”.
La cuestión es que los uruguayos somos unos fantasmas. El fin de semana pasado me encontraba en el Montevideo Shopping -por motivos que no deseo explicar-, en el complejo Moviecenter, y la parafernalia del horror me eclipsó los ojos. Calabazas, momias, brujas, dráculas, y otros seres irreconocibles para un tipo que ya está por fuera de la realidad juvenil pokemon. Niños disfrazados, madres histéricas disfrazadas y padres panzones disfrazados mirando alucinados la bicicleta de Milton Wynants… ¡muy fuerte!
Parece que antes de la proyección cinematográfica es obligación comprar pop, chicles, manà con chocolate, y todas las golosinas que se puedan llevar a la boca en 120 minutos de “séptimo arte” (¿?).
Moviecenter -y su olfato marketinero- pautó a los vendedores de golosinas disfrazarse para vender de forma cool y espanglish, todas esas fantásticas delicias a los ingenuos y cada vez más nabos padres.
La cuestión es que mucho Halloween, Día de Guy Fawkes, Trick or Treat, and more… pero en Carnaval -que esa sí es una fiesta yorugua por excelencia- ya nadie se disfraza. ¿Será porque los uruguayos ya estamos podridos de disfrazarnos para ir a trabajar, votar, estudiar, bailar, etc.? ¿O será que en estos tiempos de verdadero terror en que vivimos, los uruguayos nos conformamos con ponernos la careta de fantasma para decir “¿trato o treta?”, para que devuelta nos rompan la jeta?
¡Buh! ¡Feliz día de Halloween!
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Salir de la pantalla
16/10/2000 23:30 ComentariosHoy lunes Montevideo era esa Santa María tan bien descrita por Juan Carlos Onetti. Montevideo se transformó en esa ciudad gris, tan literaria por sus imágenes y tan melancólica como el tango más arrabalero que uno pueda escuchar.
Caminar por sus calles, era como caminar por un sitio sin vida, completamente muerto, asfixiante, sin respiración. Esa era la sensación que me daba al llegar a la rambla de Pocitos. Caminar de punta a punta por la ensenada de la playa y observar la edificación de la rambla fue como descubrir la otra realidad de la ciudad. Fue verlo todo desde afuera.
Diego, un amigo que estaba conmigo, reflexionó sabiamente: “Es bueno salir de la pantalla”, y ese concepto se redimensionó en mí. Es la triste realidad del siglo XXI.
Subimos caminando por 21 de Setiembre y el futuro estaba ahí. Mc Donald’s, las multisalas del cine Casablanca de Pintos Risso, Il Mondo della Pizza, Pizza Hut, y una parafernalia de automóviles estilizados, aerodinámicos, de colores fluorescentes. El futuro estaba ante nuestros ojos.
Edificaciones transparentes e iluminadas emergiendo entre las antiguas casas. Arquitecturas semejantes a juguetes de dimensiones descomunales: piezas de Lego encastradas en la urbe. Estéticas de televisión, estéticas de cómics, estéticas de caricaturas. Por un instante me sentía Michel J. Fox visitando Hill Valley en Volver al Futuro II (info). Solamente faltaba el holograma de Tiburón VII materializándose en la digitalizada atmósfera, pero por las dudas, abrí bien los ojos al pasar por el cine Casablanca, no fuera que en esta demencia mediática, se materializara Patrick Bateman -el asesino serial de American Psycho- y quedara mirándome fijamente a los ojos, con cara de pocos amigos y de cenar un ser humano de 70Kg.
Al llegar al Parque Rodó, nos detuvimos en una panadería a comprar unos bizcochos y una Coca-Cola. A la hora de pagar, la cajera me dijo: “Mirá que ese envase es más caro. Por qué no te llevas el descartable, que sale $22.” Le repliqué que los envases descartables, después quedan tirados por cualquier lado y nadie sabe qué hacer con ellos… y que la ecología… y todo eso. La mujer se me quedó mirando como si yo fuera un fundamentalista árabe, y al fin y al cabo, tuve que terminar comprando el envase descartable, ya que de última sí era más barato. Y bueno, los ideales en estos tiempos son tan flexibles… me sentía el Hombre Elástico, pero lamentablemente no estaba acompañado por Peggy (de Ula-Ula, ni hablemos).
Llegamos al apartamento de Diego y encendimos la televisión, y en ese momento quedamos hipnotizados… Nuevamente los ojos de pescado muerto frente a la pantalla del televisor… Never Araujo presentando el show de la información: que el conflicto entre israelitas y árabes, que el robo de un cajero automático completo en Sayago, que la posible ocupación de las facultades de Ciencias Sociales, Humanidades y Odontología, y las paupérrimas actuaciones de Peñarol y Nacional. ¡Ah! Y por último, el primer premio de Mr. Mundo, para el hijo de Silvia Kliche!
Apagamos el televisor, nos miramos y reflexionamos: “Es bueno salir de la pantalla”, por lo menos por unos pocos minutos…
En: Desarrollo, Ecología, Psicología, Televisión -
Crónica de una muerte virtual
11/10/2000 19:17 ComentariosHoy es un día magnÃfico. Montevideo entra en la fase de calorcito primaveral y por lo tanto me pregunto: ¿Qué hago yo escribiendo en mi PC? Bueno, es que es difícil quitarse la rutina de encima. Verificar el correo electrónico, visitar alguna publicación electrónica o escribirle a alguien que se encuentra en la cercana lejanía de New York.
Al fin, decidí suspender mis ansias de comunicación instantánea. Dejo mi alter ego virtual dentro del disco duro (rÃgido). Me rebelo ante mi otro yo. Me propongo redescubir el Parque Rodó. Toda su atmósfera. Su eterna pasividad. Me propongo escapar de mi vida de internauta e inauguro la primera muerte virtual de mi otro yo.
En: General, Internet / Web -
¿Ciencia-ficción o pura realidad?
05/10/2000 1:34 2 comentarios“Ya estamos tan acostumbrados que ni siquiera nos damos cuenta de que “el invento de la imprenta facilitó mucho el manejo de la opinión pública, y el cine y la radio contribuyeron en gran escala a acentuar este proceso. Con el desarrollo de la televisión y el adelanto técnico que hizo posible recibir y transmitir simultáneamente en el mismo aparato, terminó la vida privada. Todos los ciudadanos, o por lo menos todos aquellos ciudadanos que poseían la suficiente importancia para que mereciese la pena vigilarlos, podían ser tenidos durante las veinticuatro horas del día bajo la constante observación de la policía y rodeados sin cesar por la propaganda oficial, mientras que se les cortaba toda comunicación con el mundo exterior.” (Orwell, 1983).
¿Ciencia-ficción o pura realidad?
En: General, Televisión

